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Fortificación de la Harina y los Aditivos

Populations with widespread multiple micronutrient deficiencies, fortification of staple food is one of the best investments which can make for securing its future because good nutrition is essential for a child’s healthy growth and development, their capacity to learn, and capacity to earn, and be productive without being left behind. As the idea behind fortification isn’t to “cure” micronutrient deficiencies, rather it’s to prevent deficiencies and move people and whole population towards consuming recommended amounts of micronutrients through fortified foods.

La harina es uno de los alimentos básicos más consumidos en el mundo y, por lo tanto, sirve como un modo efectivo para propagar el concepto de fortificación. La mayoría de los micronutrientes son altamente compatibles con la harina. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), la fortificación es “la práctica de aumentar deliberadamente el contenido de un micronutriente esencial, es decir, vitaminas y minerales (incluidos oligoelementos) en un alimento independientemente de si los nutrientes estaban originalmente en el alimento antes del procesamiento o no, a fin de mejorar la calidad nutricional del suministro de alimentos y proporcionar un beneficio de salud pública con un riesgo mínimo para la salud “, mientras que enriquecimiento se define como” sinónimo con fortificación y se refiere a la adición de micronutrientes a un alimento que se pierden durante el procesamiento”. La fortificación de la harina ofrece múltiples beneficios a los consumidores, satisface los requisitos calóricos y alivia el problema del hambre oculta. La fortificación de la harina de trigo es una rentable herramienta para reducir las deficiencias de los micronutrientes y prevenir los defectos congénitos como los defectos del tubo neural que se producen debido a la deficiencia de ácido fólico.

Las vitaminas B9, la vitamina B12 y el hierro son los micronutrientes más preferidos y comúnmente utilizados para fortificar la harina, aunque también se puede elegir una gama de otros micronutrientes como el zinc, la vitamina A, la tiamina, la riboflavina, la niacina y la piridoxina. El ácido fólico también es uno de los micronutrientes más preferidos y elegidos para la fortificación, ya que es muy compatible con la harina y también ayuda a eliminar los defectos del tubo neural. El enriquecimiento de la harina con ácido fólico ha sido obligatorio en casi 80 países, lo que demuestra la importancia y las medidas preventivas adoptadas por las regiones respectivas en todo el mundo.

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